Descripción:
Este gran lienzo fue encargado para decorar el Cabinet de l’Amour de la residencia del presidente de la “Chambre des Requetes”, Nicolas Lambert de Thorigny, en el Parlamento de Paris. El tema elegido fue Eneas luchando contra las Harpías, simbolizando la constante lucha entre civilización y caos, orden y anarquía, muy adecuado para ornar los aposentos del gobernante.
En la Eneida, las Harpías son descritas como seres horrorosos que atemorizan a los mortales: tienen el cuerpo de aves y el rostro de doncellas, aunque sus manos son garras y su expresión de hambre, insaciable. Además, son seres sucios que contaminan todo con su hedor y deshechos.
Según Virgilio, cuando Eneas desembarca, decide realizar un sacrificio en honor a los dioses y celebrar un banquete, pero es sorprendido por las Harpías que descienden desde las montañas: los monstruos destrozan todo lo que encuentran a su paso y ensucian los alimentos. Eneas y sus compañeros se rebelan e intentan dar muerte a estos seres, pero su empeño es infructuoso: las Harpías vuelan más rápido y más alto. Antes de desaparecer, Celeno, una de ellas, advierte a Eneas de que sufrirá hambre al llegar a su nueva patria, puesto que ha desafiado a las Harpías en su propio territorio.
En centro del lienzo, Eneas y un compañero de armas dibujan una diagonal en la composición, otorgándole un gran dinamismo a la escena, propia de la escuela barroca francesa. El héroe troyano viste una coraza y casco dorado que aluden a su liderazgo. En un segundo plano, Anquises, el padre de Eneas, aparece representado como un anciano sujetando a un niño, posiblemente Ascanio. Varias figuras femeninas protegen la vajilla de plata y a los más pequeños del ataque de las Harpías. A la derecha, troyanos semidesnudos se disponen a dar muerte a los monstruos con arco y flecha, espadas, puñales, etc.
En lo alto se distinguen hasta seis Harpías con diversos rasgos zoomorfos y fantásticos en su anatomía: algunas tienen bellos rostros y otras inspiran miedo; unas poseen alas de aves y otras de mariposas e insectos; todas tienen garras por manos; muchas, multitud de pechos; y hasta escamas y caracteres anguípedos se distinguen en esta composición. En el suelo, uno de los compañeros de Eneas parece haber atrapado a una de ellas, la cual se revuelve y muerde la mano de quien la sujeta.
Al fondo, el paisaje evoca el viaje de los troyanos, y a lo lejos se aprecia el sacrificio inicial de los recién llegados. El rico colorido de la obra y los tonos cálidos empleados enfatizan el fragor de la lucha entre los héroes y los monstruos.