Localización (Institución, Colección):
British Museum, 1848,1020.1
Fuentes primarias:
Fuentes: Homero, Odisea 20.61; Pausanias, Descripción de Grecia 10.30.2; Pseudo Hignio, Fábulas 14; Estacio; Tebaida 1.255.
Descripción:
El monumento conocido tradicionalmente con “La tumba de las harpías”, fue descrito en el momento de su descubrimiento por Sir Charles Fellows en Licia, Turquía, como “un bloque rectangular, que pesaba unas 80 toneladas y tenía una altura de 17 pies; colocado sobre una base que se elevaba por un lado a 6 pies del suelo, pero por el otro apenas por encima del nivel actual de la tierra (SIC). En la parte superior, se alineaban los bajorrelieves de mármol (..). Dentro de la parte superior del bloque, estaba excavada una cámara que medía 7 pies y 6 pulgadas de alto y 7 pies cuadrados. Esta singular cámara, habría sido en los primeros tiempos del cristianismo la celda de un anacoreta, quizá discípulo de Simón Estilita. Las huellas de las pinturas religiosas y los monogramas de este santo hombre aún permanecen en la parte posterior del mármol de los bajorrelieves”.
Dos grandes bajorrelieves representan a una figura masculina entronizada recibiendo ofrendas (animales, armas) por parte de un guerrero. Flanqueando la escena central, dos seres híbridos, de rostros y brazos femeninos, pero con alas, cuerpo y garras de aves, llevan pequeñas figuras de jóvenes – posiblemente simbolizando las almas de difuntos. Otro bloque muestra a dos figuras femeninas entronizadas flanqueando una procesión de oferentes; mitras que el cuarto relieve presenta a una figura (masculina?) entronizada recibiendo ofrendas de cuatro figuras (dos a cada lado). Todos los relieves presentan restos de policromía, por lo que debería imaginarse dicho monumento coloreado en tonos rojos, azules, y verdes.
Si bien Sir Charles Fellows identificó los seres híbridos como Harpías, actualmente los investigadores prefieren referirse a ellas como “Sirenas”. Esta confusión a la hora de interpretar la iconografía de estas criaturas no se limita a los autores modernos: incluso las fuentes antiguas describen indistintamente a unas y otras dependiendo del mito. Es posible que el origen de esta contaminación provenga de la definición de Harpías y Sirenas como figuras femeninas dotadas de rasgos aviformes, especialmente de alas y las garras. Asimismo, ambas tienen ciertas connotaciones funerarias: si bien las Sirenas causaban la locura y posterior muerte de los marineros con sus cantos, las Harpías se asociaron a las desapariciones y muertes repentinas. Ya Homero daba cuenta del rapto de las hijas del rey Pandareus por las Harpías para entregarlas a las Erinias o Furias como sirvientas. A partir de este episodio, éstas se solapan con las últimas, habitantes del Hades responsables de castigar los crímenes de sangre. Virgilio subraya este carácter al asociarlas a los centauros, Escila, la Hidra de Lerna, Quimera, Gorgona, etc., como guardianas del Más Allá. Quizá el hecho de que la pintura vascular griega representara profusamente a las Harpías en el suplicio del rey Fineo, influyó en la concepción de estos daimones como seres del Inframundo.
Dada esta contaminación de carácter iconográfico y semántico, resulta difícil interpretar dicho monumento. Si bien no existe un consenso entre los autores, la mayoría afirma que se trataría de un tema ctónico. Entre las posibles lecturas, se incluye el episodio en el que las Sirenas raptan a las hijas del rey Pandareus; una procesión en honor a Deméter y Perséfone; y Zeus, Posidón y Hades presidiendo sus dominios. Teorías más recientes optan por considerar a las figuras entronizadas una suerte de guerreros heroizados que reciben ofrendas de amigos y familiares que se despiden antes de su partida hacia el Inframundo.