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Objeto Digital 1062
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Identificador:
 1062
Nombre:
Harpías
Monstruos y seres híbridos
Monstruos y seres híbridos:
 
Harpías
Nombre:
 
Harpías
Tema:
 
Banquete del rey Fineo; Boreadas persiguiendo a las Harpías
Atributos iconográficos:
 
Alas; comida
Período/Cronología:
 
570 a. C.
Soporte y técnica:
 
Talla en marfil sobredorado
Localización (Institución, Colección):
 
Museo Arqueológico de Delfos
Fuentes primarias:
 
Hesíodo, Catálogo de Mujeres, frag. 40-42; Esquilo, Fineo, frag. 142; Higinio, Fábulas, 14; Apolodoro, Biblioteca, 1.10; 1.121-3; Ovidio, Metamorfosis, 7.4; 13.709; Apolonio de Rodas, Argonáuticas, 2.179-434; Valerio Flaco, Argonáuticas, 4.425
Descripción:
 
Alrededor de dos mil fragmentos de marfil se recuperaron de dos depósitos de ofrendas hallados entre el Tesoro de Corinto y el Pórtico de los Atenienses, en Delfos. Terminada su restauración, se concluyó que habrían estado sobredorados y que formarían parte del recubrimiento decorativo de cofres, muebles, etc. Ajustados a un armazón de madera o metal, estos relieves constituyen verdaderas obras de arte en miniatura.
El relieve conservado representa el momento en el que los Boreadas dan persecución a las Harpías, justo en el momento en el que éstas intentan robar los alimentos del banquete. Según los mitógrafos, cuando los Argonautas emprendieron su viaje hacia la Cólquide, se toparon con numerosos obstáculos: monstruos, guerreros hostiles, corrientes y vientos desfavorables, etc. Ya cansados y sin saber cómo continuar su ruta, desembarcaron en una isla de la costa de Tracia. Allí se encontraron con el rey Fineo, a quien los dioses habían castigado por revelar secretos divinos a los mortales. El suplicio del rey consistía en presidir un lujoso banquete pero sin probar bocado, puesto que las Harpías, terribles seres alados, rápidamente se harían con la comida o la contaminarían con su hedor. Entre los héroes de esta expedición se hallaban Calais y Zetes, hijos del viento Boreas y, por tanto, llamados también Boreadas. Éstos, quienes impulsados por sus alas también podían alcanzar gran velocidad, persiguieron a las Harpías y liberaron al rey Fineo del terrible tormento. Algunas versiones aseguran que los Boreadas dieron muerte a las Harpías, mientras que otras afirman que su hermana Iris intercedió por ellas y sus vidas fueron perdonadas. En cualquier caso, el rey Fineo, sumamente agradecido, aconsejó a los Argonautas la ruta más favorable para llegar a su destino.
Se aprecia el gran detalle técnico de la talla, ya que cada figura está vestida de forma diferente, con estampados que permiten individualizar a cada personaje. El estilo arcaico de la pieza sigue los patrones estéticos de la escultura de los siglos VII-VI a. C., con figuras atléticas, de cabellos rizados, ojos almendrados y marcada sonrisa.
Los jóvenes Boreadas visten chitón corto, con una banda ceñida a la cintura. Se conservan las botas aladas de los hijos del viento, atributo que explica la gran velocidad que podían alcanzar para perseguir a las Harpías. Cruzando el pecho llevan una cinta de la cual pende la espada que cuelga sobre sus espaldas. Uno de los Boreadas sujeta de los cabellos a una Harpía, mientras que el otro ha desenfundado ya la espada. Se conserva especialmente bien una de las Harpías, a la carrera, con una pierna flexionada a la altura de la rodilla asomando por debajo de su chitón. Dos grandes alas nacen de su espalda, atributo que alude a la rapidez de estos seres. En sus manos lleva los alimentos que acaba de coger de la mesa de Fineo.
A la izquierda de esta composición, una mujer vuelve su rostro en actitud de transmite al rey el fin de su suplicio. Aunque no se ha podido recuperar la figura de Fineo, éste habría estado sedente frente a la mesa, representado como un anciano ciego: un pequeño fragmento muestra cómo con su mano intenta tantear el alimento.
Observaciones:
 
La irrefutabilidad de las profecías de la Sibilia del templo de Apolo en Delfos atrajo gran riqueza a la isla, especialmente en forma de ofrendas de bellas obras de arte labradas en oro y plata procedentes de reyes de Asia Menor. Según Heródoto, estos lujosos exvotos se conservaban en el llamado Tesoro de Corinto, a escasos metros de donde se hallaron fragmentos de escultura crisoelefantina y ornamentos en marfil.
Autor de la ficha:
 
Claudina Romero Mayorga
Objeto Digital 1062
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