Localización (Institución, Colección):
París, Biblioteca Nacional de Francia (département Réserve des livres rares, VELINS-559, fol. 166r).
Fuentes primarias:
Ovidio, Metamorfosis, XIV, 241 – 307.
Descripción:
Tras la Antigüedad, el pasaje de la Odisea que narra Homero en el que tiene lugar el encuentro entre el héroe Odiseo con la hechicera Circe en su palacio en la isla de Ea (X, 135 – 575) fue popularizado como tantos otros relatos mitológicos por las Metamorfosis de Ovidio. Ciertamente, durante los primeros siglos de la Edad Media (s. VIII, IX y X) Virgilio fue el autor latino más citado y se preferían sus escritos frente a los de Ovidio, considerados inmorales para la mentalidad de la época. No obstante, las Metamorfosis alcanzarán una progresiva aceptación y consecuente difusión cuando se comiencen a hacer diversas interpretaciones alegóricas de estas historias paganas, que empezarían a ser entendidas en clave cristiana, otorgándoles los autores cristianos determinadas enseñanzas morales. Esta serie de escritos se conocen en el Medievo como los “Ovidios moralizados”, cuyas obras más conocidas abarcan desde el siglo XIII al XV (Galindo Esparza, 2013, p. 200 y ss; véase también la nota 394).
Teniendo en cuenta todo ello y el propio papel ya de por sí poco favorable que le otorga Ovidio en sus Metamorfosis cuando la describe, la visión entre los autores cristianos medievales de Circe no iba a ser más positiva debido a la misoginia de la época. La interpretación que se hace de la hechicera es que ella encarna por excelencia el peligro seductor, mientras que Odiseo simbolizó la razón, que prevalece frente a las tentaciones terrenales (Galindo Esparza, 2013, p. 201). Sin ir más lejos, es evidente la influencia que tuvo el papel otorgado a Circe en el imaginario colectivo occidental como femme fatale ya desde la literatura antigua y a partir de otras obras posteriores como la de Bocaccio (De mulieribus claris, XXXVI), quien describe a la diosa como “mujer maldita” o “la envenenadora que hacía perder la cordura a los marineros”.
En esta ilustración, perteneciente un manuscrito francés de las Metamorfosis moralizadas de Ovidio, se ha representado el momento en que Circe transforma a los compañeros de Odiseo en cerdos. La escena se sitúa en un interior, en cuyo centro aparece una mesa en torno a la cual se han representado varias figuras. A la izquierda, dos mujeres ataviadas con atuendo medieval se sientan en una mesa sobre la que aparentemente están preparando diversas hierbas y otras plantas de varios colores, cuya mezcla se puede observar dentro de las dos cestas que están sobre la mesa. Se trata de las ayudantes de Circe, las ninfas náyades que vivían junto a la hechicera en su palacio.
En el centro de la mesa figura la diosa maga, que porta la varita mágica con su mano izquierda e inclina sobre un personaje híbrido entre bestia y humano al que está transformando en cerdo. Dicha apariencia híbrida haría alusión al proceso de metamorfosis del personaje, el cual todavía aparece bebiendo el veneno de la bruja. Su aspecto, sin embargo, resulta bastante curioso debido a que se ha representado de forma inversa a la apariencia utilizada en el arte clásico (griego y romano), pues los compañeros de Odiseo se representaban con cabeza de bestia (generalmente jabalí, pero también de otros animales) y con cuerpo humano. A su lado, se pueden vislumbrar a otros dos compañeros de Odiseo que ya han sido completamente transformados por la hechicera en cerdos, y que por tanto, ya habrían caído en la tentación de la mujer de acuerdo con la lectura medieval del pasaje mitológico.