Localización (Institución, Colección):
Londres, Galería Nacional
Fuentes primarias:
Homero, Odisea II, 104-110; XXI, 275 ss.
Descripción:
La visión de Penélope trabajando en el telar, rodeada o no de los pretendientes, se reinterpretó con profusión en las múltiples ediciones de la obra De Claris mulieribus, de Boccacio. En este magnífico fresco, Pinturicchio monumentaliza esta escena en la que puede verse a la esposa de Odiseo sentada ante su telar, trabajando asistida por otra mujer que se dispone a sus pies; frente a ella, un grupo de jóvenes se adelanta en actitud solícita, personificando a los pretendientes que ansiaban contraer matrimonio con ella en ausencia de Odiseo, mientras disipaban sus riquezas. El último de estos personajes, que mira abstraído hacia arriba, puede que, lejos de tratarse de uno de los ambiciosos pretendientes, represente a Telémaco, el joven hijo de Odiseo.
La treta de Penélope de tejer durante el día y destejer durante la noche fue descubierta poco antes de la llegada de Odiseo. Es posible que esta escena evoque también a este episodio al que Homero alude en el canto II:
”…tejía su gran tela en las horas del día
y volvía a destejerla de noche a la luz de las hachas.
Por tres años mantuvo el ardid y engaño a los argivos,
mas, corriendo ya el cuarto, al volver la estación del comienzo
lo contó una sirvienta enterada de todo y logramos
sorprenderla soltando la trama del fino tejido:
de esta suerte aunque bien a disgusto llegó a terminarlo.”
Homero, Odisea II, 104-110
El título de esta obra hace referencia, no obstante, al regreso de Odiseo y, por ello, son varios los elementos que aluden al héroe. En primer lugar, la ventana muestra la nave arribando a las playas de Ítaca, representada como una magnífica embarcación del siglo XVI; ese anacronismo se corresponde también con el atavío de los personajes implicados. Asimismo, sobre la cabeza de Penélope, penden un arco y un carcaj cargado de flechas, sin duda, una referencia al arco con el que Odiseo consumaría su venganza. Finalmente, el personaje que asoma por la puerta, a la derecha, puede ser el propio Odiseo descubriendo la situación en la que se encuentra su esposa.
Penélope está caracterizada como una bella dama de la corte, ataviada con un vestido de intenso color celeste, a juego con las bellas sandalias que cubren los pies con los que acciona los pedales del telar. Lleva también un ligero velo que cubre sus cabellos y levanta serena su cabeza para mirar a los hombres que interrumpen su tarea. La escena, en cualquier caso, retoma, como ya se ha dicho, la imagen de la esposa de Odiseo como ejemplo y emblema de fidelidad que consolidaría la obra de Bocaccio.
Observaciones:
Esta pintura fue realizada al fresco para decorar las paredes de una habitación del palacio Petrucci en Siena, que fue conocida como la “Camera Bella” y que estuvo adornada con frescos de escenas mitológicas y de reminiscencias clásicas ejecutados, además de Pinturicchio, por Girolamo Genga y Signorelli, mientras el techo de la estancia, inspirado en la Domus Aurea, fue ejecutado íntegramente por Pinturicchio y su taller. Estos frescos fueron encargados por Pandolfo Petrucci con ocasión del matrimonio de su hijo con Vittoria Piccolominmi, una sobrina del Papa Pío III, de ahí que figuraran valores familiares y matrimoniales entre los que destacaba la virtuosa Penélope.