Descripción:
Copia romana del un original griego de s. III-II a. C.: Eros y Psique (el Amor y el Alma), abrazados, se están dando un beso. Eros está desnudo, como es su rasgo característico, al igual que la extrema juventud y belleza. Pero es áptero: le faltan las alas, lo que es raro y ha hecho que algunos consideren aquí otra pareja de enamorados, como Dafnis y Cloe u otros. Los personajes de esta delicada escena son dos adolescente, casi niños, que muestran sus bellos cuerpos: él, estilizado, de líneas casi rectas, como corresponde al varón, y ella, con las curvas propias de la mujer; él, totalmente desnudo, y ella, tan sólo en la parte superior, mientras que lleva un manto anudado desde sus caderas, que forma hermosos pliegues y, marcando sus formas y dejando adivinar, aún acrecienta su belleza y sensualidad.
Están enlazados: pecho contra pecho, y, sin embargo, aunque sus cuerpos siguen en contacto, desde la cintura –en leve escorzo- se vuelven al frente y mantienen apartados sus sexos. Así pues, se combinan el erotismo y el pudor; la pasión y la ternura. Parece previo a la consumación del acto sexual; quizás el primer beso, el primer roce, aún tímidamente… El momento más delicioso del amor.
Ella le rodea con sus brazos, le estrecha; y él con su mano derecha le acaricia los labios, antes de besárselos, mientras que con la izquierda sujeta su cabeza, como trayéndola hacia sí. Eros, el varón, lleva la iniciativa, la mira, sonríe. Psique, la mujer, se abandona a él, como desfallecida, inclinada suavemente su cabeza, ojos cerrados, en éxtasis.
La escultura parece que tiene vida: tan natural y real resulta el gesto y la emoción de sus personajes. Y la imagen es por completo representativa del amor, que en este caso hay que interpretarlo en doble sentido, puesto que es vivido por el mismo que lo produce (el propio “verdugo” es la “víctima”).
La unión de Eros y Psique nos es transmitida en la obra latina de Apuleyo (s. II d. C.), El asno de oro (o Las Metamorfosis, libros IV 28 - VI 24), aunque procede probablemente de un original griego:
Psique era una joven mortal, pero su belleza era comparable a la de la propia Afrodita, y como a tal la adoraban. Afrodita (Venus en el texto latino), celosa, envió a su hijo Eros (Cupido) para que la hiciera enamorarse del hombre más indigno. Pero, ante la belleza de la joven, él se enamoró de ella. Se casaron; pero Eros le impuso la condición de que no debía verle nunca la cara. De modo que todas las noches las pasaban juntos en la oscuridad. Psique se sentía cada vez más feliz y enamorada de su esposo. Hasta que un día las dos hermanas de Psique la visitaron y, envidiosas de ella, la convencieron para que rompiera su promesa e intentara ver a su esposo. Esa noche ella le alumbró con una lámpara cuando estaba dormido, y se asombró de su belleza, acrecentándose así su pasión por él. Pero Eros se despertó y desapareció, abandonándola para siempre, según le dijo. Entonces Psique empezó su penoso peregrinaje por la tierra en busca de Eros, sufriendo continuas insidias y tormentos de Afrodita. Finalmente Eros la salvó y pidió a Zeus (Júpiter) que le permitiera convertirla en su esposa. Zeus consintió y le concedió la inmortalidad para igualar la categoría de los dos contrayentes (de modo que Afrodita ya no pudiera estar quejosa y humillada) e hizo que este matrimonio fuese indisoluble. Indisolubles son, por tanto, el amor y el alma.
Se ha dicho que este mito se origina en el Fedro de Platón (s. IV a.C.), en los pasajes sobre el alma alada y su conexión con el amor. Por ello ninguna obra anterior a Platón representa a Psique como personificación del alma humana, correspondiendo las representaciones más antiguas de la pareja Amor y Psique al s. III a. C. Aunque podría identificarse con la joven con alas que está representada al lado de Eros en algunos relieves de fines del s. V a.C., cuya imagen ha sido interpretada por algunos autores como un Eros femenino, designado como Erotin.
Eros y Psique suelen aparecer siempre abrazados, mostrando su gran amor, como en nuestra imagen. Hay otros grupos escultóricos muy semejantes a éste, y en algunos la diferencia principal radica en que tienen alas, tanto Eros como Psique (aunque las de ella suelen ser como las de una mariposa). De modo que recuerdan a una pareja de Erotes, pero de distinto sexo.
Un ejemplo muy parecido al de nuestra imagen (casi igual, excepto porque tienen alas) es el que se encuentra en Florencia (Galleria degli Uffizi 339, copia romana de época de los Antoninos).
Otro tiene la peculiaridad de que los enamorados son dos niños en vez de adolescentes: un grupo escultórico de terracota del período Helenístico (Nicosia, Cyprus Museum), en que ambos llevan alas.
Y, al igual que una pareja de Erotes a menudo arrastra el carro de Afrodita, en alguna imagen lo hace la pareja constituida por Eros y Psique, como en un relieve sobre pinax de terracota procedente de Locri (Ca. 460 a. C. Tarento, Museo Archeologico Nazionale IG 8326).