Descripción:
Cratera de cáliz ática de figuras rojas con el tema de la erotostasia: Afrodita pesa en una balanza (la balanza del hado), en sendos platillos, a Eros y Anteros: el Amor (el amor ofrecido) y el Contra-Amor (el amor en respuesta, correspondido; el amor del otro).
Anteros es, por tanto, otro de los Erotes, y es el amor correspondido, pero también es el vengador del amor no correspondido. En el diálogo Fedro del filósofo Platón (1ª mitad s. IV a. C.) se encuentra hermosamente expresado:
Y de la misma manera que el viento o el eco, rebotando..., vuelve otra vez al punto de donde había partido, la corriente de la belleza llega de nuevo al bello mancebo [...], llenando a su vez de amor el alma del amado. Queda éste entonces enamorado, pero ignora de qué, y no sabe qué es lo que le pasa, ni puede explicarlo. Antes bien, como si se hubiera contagiado de una oftalmía de otro [...], le pasa inadvertido que se está mirando en el amante como en un espejo. Cuando éste está presente, se le acaban sus cuitas de la misma manera que a aquél, y cuando está ausente, de la misma manera le añora que él es añorado, pues tiene como imagen del amor (eros) un “contra-amor” (anteros) (Fedro 255c-d. Trad. Gil Fernández).
Los dos Erotes (uno de los cuales sólo se conserva en parte) son de tamaño pequeño: desnudos, de rodillas sobre el platillo correspondiente, con las alas desplegadas, que son rojas, mientras que sus cuerpos son blancos. También es blanca Afrodita (como es propio de los personajes femeninos, frente a los masculinos, como sucede aquí): su carne y su chitón; y asimismo es blanco el sombrero de Hermes. El color blanco del pequeño Eros es frecuente.
Afrodita está pesando a Eros y Anteros en compañía de Hermes. Aunque no está clara la identificación de los dioses, y algunos comentadores hablan de un hombre y una mujer anónimos. Pero lo característico es que sea Afrodita la que realice esta acción, y bien puede tratarse de ella, cuyos atributos principales para poder identificarla son la compañía de Eros (o de Erotes) y la belleza y elegancia. Y la mujer de nuestra cratera muestra su belleza con su largo cabello ondulado cuidadosamente peinado, sus pendientes de oro y su vestimenta: un chitón escotado de fino tejido - que parece transparente-, con mangas parcialmente cerradas con botones, y un manto (himátion) púrpura todo ribeteado en negro. En cuanto al personaje masculino, no lleva los atributos e indumentaria típica de Hermes: el caduceo, el característico sombrero de alas anchas (pétasos), la clámide y las botas aladas, pero su sombrero es semejante y lleva botas, aunque sin alas. De modo que podemos pensar que tenemos aquí a Afrodita y a Hermes, dioses que ya en alguna otra imagen aparecen precisamente juntos en unión con Eros en pareja. Así, en un relieve sobre pínax de terracota (procedente de Locri. Ca. 460 a. C. Tarento, Museo Archeologico Nazionale IG 8326) en que Afrodita, seguida de Hermes, va en un carro tirado por Eros y su esposa Psique. Por otra parte, Hermes es el encargado de una acción semejante: la psicostasia (o la kerostasia, consistente en pesar las almas, destinos o suertes –kêres-, principalmente de los guerreros en lucha), que en la iconografía es representada con Hermes –o Zeus- pesando en la balanza a dos figuras pequeñas de guerreros –sus kêres,- mientras luchan los héroes reales. Por ejemplo, en una copa ática de figuras rojas (Ca. 450 a. C. Paris, M. Louvre G 399).
Otra bella imagen de erotostasia se aprecia en un anillo de oro (de ca. 350 a.C. Malibú (California), Jean Paul Getty Museum 85.AM.277), en que aparece Afrodita sentada sosteniendo la balanza con Eros y Anteros.
Anillo de oro semejante es el de Boston, Museum of Fine Arts, de ca. 450 - 400 a.C. Otras imágenes de erotostasia hallamos también en la cerámica, como una en que Afrodita pesa a Eros y Anteros ante un hombre no identificado (Hidria campania. ca 350-40 a.C. Londres, British Museum F220). Sin embargo, no son demasiado frecuentes las imágenes de erotostasia, pues aparecen sólo en unos pocos vasos y piezas de joyería, como los comentados.
Por otra parte, hay también imágenes de dos Erotes luchando, que se suelen interpretar como Eros y Anteros: la expresión de los sentimientos mutuos de los futuros esposos, o, de ahí, la lucha interna de sentimientos en la desposada; o bien, que representen los dos aspectos del amor: el bueno, que conduce a la felicidad, y el malo, que destruye. Encontramos esta escena, por ejemplo, en una píxida ática de figuras rojas de ca. 430 a. C. (en Würzburg, Wagner Museum L541 [H 4455]).