Descripción:
Cratera de cáliz de figuras rojas de Paestum, pintada por Asteas. Se representa el rapto de Europa por Zeus, metamorfoseado en toro. Sobre los amantes vuela uno de los Erotes, que en esta ocasión es Póthos (“Nostalgia”, “Deseo anhelante”, con su nombre inscrito, como los de todos los otros personajes) y derrama sobre ellos la esencia del deseo. En el nivel superior, a la derecha, Afrodita y Adonis, y otro Eros más pequeño, cerca de ellos, contemplan la escena de amor. También en el nivel superior, a la izquierda, Zeus, Creta -la isla personificada- y Hermes contemplan asimismo la escena.
La acción -el rapto- se desarrolla en el mar, que está atravesando veloz el toro divino, Zeus metamorfoseado, rumbo a Creta. Que se trata del mar resulta evidente por todos los animalillos marinos (peces, crustáceos) situados en la parte de más abajo y por los dos monstruos que flanquean a la pareja: la terrible Escila a la izquierda y Tritón a la derecha, personajes mitológicos típicos del mar, como indica claramente, además, su forma, con una enorme cola de pez ambos. Escila es identificable sin duda por los perros que brotan de su cintura. Sin embargo, en su parte superior es una mujer bella, y está adornada con un collar.
La composición de la pintura es muy simétrica: en el centro exacto, los protagonistas, los amantes. Ella, de color rojo, como el resto de los personajes, sentada sobre el toro, traza el eje vertical. Él, Zeus en figura de toro, único personaje totalmente blanco, es el eje horizontal. Y sobre ellos, asimismo en el centro, el dios del amor, el Eros Póthos, que alcanza casi el vértice del triángulo que se forma en la parte superior. A ambos lados, los híbridos Escila –personaje femenino- y Tritón –masculino-, que, en simetría axial, miran hacia la pareja y extienden hacia adentro sus colas, que casi se juntan. Ella sostiene en su mano derecha un tridente, y él en la izquierda un remo, y ambos alzan la otra en gesto de sorpresa. En el nivel superior, también es muy marcada la simetría axial: en cada triángulo lateral hay tres personajes, aunque el pequeño Eros de la derecha rompe el excesivo equilibrio en las proporciones. Están como asomándose a un balcón, mirando desde el cielo, se supone, el suceso.
Los tres personajes femeninos (Europa, Afrodita y Creta) y también Adonis van bella y ricamente ataviados, con quitones de tejido bordado, orlados de cenefas y adornos, y con mantos, y las mujeres con abundancia de joyas además, Creta en especial. Zeus, sólo con el himátion (el manto) y el cetro, y Hermes, con la clámide y el caduceo característicos. Afrodita es la única de entre todos (a excepción del toro y del Eros pequeño) que tiene el cuerpo blanco.
Póthos posee la figura de un niño de unos ocho o diez años, de tamaño natural. Sus alas están bastante borradas. Son blancas, pero el resto del cuerpo es rojo. Aunque está desnudo –como es propio de Eros- lleva un manto estrecho, púrpura, enredado en sus muslos, lo que no es habitual. También se adorna con joyas, de modo que es un Eros algo feminizado, como ocurre con frecuencia en la cerámica suritálica del s. IV a. C. El otro Eros es mucho más pequeño, de color blanco, y también lleva un manto púrpura.
Sabemos que se trata de Póthos, uno de los Erotes, por la inscripción sobre su cabeza, claramente visible. En otras representaciones encontramos a otros de los Erotes identificados también por inscripción, como a Hímero, a menudo, asimismo en escenas de amor, que él provoca. Pero la aparición de Póthos es posterior a la de Eros e Hímero, ya avanzado el s. V a. C., cuando estaba en su punto álgido la popularidad de estas personificaciones.
En un pasaje de Suplicantes de Esquilo, en contexto de boda, se menciona a Póthos y a los Erotes, y también a su hermana Peithó, y se le llama hijo de Afrodita:
Cipris, junto con Hera, posee un poder muy próximo al de Zeus […] Junto a su madre querida están como aliados el Deseo (Póthos) y aquella a quien nada se niega: la Persuasión (Peithó), que produce su encanto. Y se le asigna también a Harmonía su parte en Afrodita en el susurro y trato de Amores (Erotes) (Suplicantes 1035ss. Trad. Perea Morales)
También se le menciona a Póthos en otros pasajes de tragedia: en Traquinias 631-2 de Sófocles, en Hipólito 525-6 y en Bacantes 414 de Eurípides, así como en las comedias de Aristófanes Aves 1320 y Paz 456, además de en otros autores, ya en general más tardíos.
Es ésta una de las muchas escenas de amor en que Eros está presente infundiendo el amor en los protagonistas. En este caso, como en otros muchos, se encuentra también Afrodita (contemplando la acción desde el cielo) y se trata de un Eros no individual. Pertenece al tipo de historias de amor de un dios con una mortal, concretamente de Zeus metamorfoseado en persecución de una mujer. En otras ocasiones vemos a Eros asimismo junto a Dioniso y Ariadna (con gran frecuencia), Posidón y Amimone, Tetis y Peleo (esta, la situación inversa de un mortal requiriendo el amor de una diosa), etc.; así como en famosas historias de amor entre mortales, la de Paris y Helena, sobre todo. Por otra parte, para Eros acompañando a la pareja de enamorados Afrodita y Adonis, véanse Fichas de Afrodita 8 y 9, “Afrodita y Adonis”. Aquí, como es habitual, Afrodita hace un gesto cariñoso a Adonis: le toca el hombro y le mira.
Observaciones:
Asteas, pintor suritálico, de Paestum, trabajó entre 360 y 330 a. C. Era de los más activos e importantes del sur de Italia y de los pocos que firmó sus pinturas (conservamos siete piezas con su firma), en las que, además, añadía inscripciones para identificar a los personajes. Practicaba la técnica de las figures rojas y decoraba principalmente hidrias y crateras, como la nuestra, con escenas mitológicas o teatrales. Con Asteas alcanzó su apogeo la pintura de Paestum, de estilo propio y original, y él creó una relevante escuela en la que trabajaron pintores como Pitón, del que quedan firmadas dos de sus obras. Otra bella y famosa cratera firmada por Asteas representa a Heracles matando a sus hijos y a su esposa Mégara, con toda probabilidad basado en una escena del “Hércules furens” de Eurípides (Madrid, Museo Arqueológico Nacional 11.094).