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Objeto Digital 1010
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Identificador:
 1010
Nombre:
Eros
Dioses
Dioses Primigenios y Titanes:
 
Eros
Nombre:
 
Eros
Tema:
 
Dos Erotes guían el carro de Afrodita, que vuela sobre Helena y Paris
Atributos iconográficos:
 
Alas, extrema juventud, desnudez, pareja de Erotes gemelos, compañía de Afrodita,
contexto amoroso
Autor:
 
Atribuido al “pintor de la bellota de Francfort” (“Frankfort Acorn Painter"), del círculo de
Midias, y al alfarero Fintias
Escuela:
 
Ática
Período/Cronología:
 
420-400 a. C.
Soporte y técnica:
 
Cerámica pintada: lécito de figuras rojas
Dimensiones:
 
18.5 cm alto
Localización (Institución, Colección):
 
Malibú (California), Jean Paul Getty Museum 91.AE.10
Descripción:
 
Lécito ático de figuras rojas con Eros dual. Una pareja de Erotes gemelos, aunque no están identificados con sus distintos nombres o función específica, como en las imágenes anteriores. Probablemente son Eros e Hímero, y casi parecen siameses, porque van pegados, uncidos al carro que transporta a Afrodita.
La escena principal representa a Helena y Paris enamorados, como claramente demuestra su mirada por completo apasionada y su gesto afectuoso. Paris, de pie, se aproxima mucho a Helena, que permanece sentada, pero vuelve la cara hacia él, y le mira extasiada, con embeleso, al igual que él a ella. Nariz contra nariz, parecen a punto de darse un beso. Paris se inclina ligeramente sobre Helena y apoya su mano casi en el pecho de ella
Ese amor manifiesto en el plano humano es simbolizado, en el plano sobrenatural, por la presencia de los dioses del amor, pues sobre ellos vuela Afrodita montada en un carro guiado por dos Erotes. Las tres divinidades son de tamaño mucho más reducido que el de la pareja de mortales. ¿Quizás por la perspectiva, porque se hallan en el cielo? Pero los dos Erotes, en relación a Afrodita son de tamaño proporcionado, y su figura es de adolescentes, o de muchachos de doce o trece años. Como es característico, son exactos, están desnudos y tienen alas. En este caso poseen unas enormes alas rojas, tan altas como sus cuerpos esbeltos, que son blancos, al igual que el de los otros personajes femeninos: Afrodita, Helena y las dos mujeres que se encuentran a ambos lados, sus hermanas, probablemente.
Helena y Paris evidencian en esta imagen su excepcional hermosura: bellos rostros, preciosos ojos de mirada cautivadora, cabelleras cuyos rizos caen voluptuosos. Paris deja ver desnuda la parte superior de su cuerpo, mientras que le cubre el resto un himátion largo, de tejido bordado. Helena viste un quitón y se adorna con lujosas joyas (collar, pulseras), y Paris con una diadema. Helena sostiene en la mano un espejo, lo que es frecuente en ella –como también en Afrodita-, como símbolo de sus atributos de belleza, coquetería y seducción, en máximo grado entre las mujeres, como para Afrodita entre las diosas.
El célebre amor de Paris y Helena es el motivo de la no menos célebre Guerra de Troya, y tiene su origen en el Juicio de Paris: teniendo que decidir el príncipe troyano Paris a cuál de las tres diosas –Hera, Atenea y Afrodita- le corresponde la manzana de la Discordia por ser la más bella, él elige a Afrodita, principalmente porque esta le había ofrecido a cambio de su juicio favorable el amor de la mujer más hermosa, Helena. Y Paris prefirió ese regalo al de las otras dos diosas. Como consecuencia de ello, Paris sedujo o raptó a Helena, esposa del rey de Esparta Menelao, que promovió la expedición de los griegos contra Troya para recuperar a su esposa y vengarse.
Aparece explicitado el tema del juicio de Paris y del “rapto” de Helena con la intervención de Afrodita (la otra divinidad del amor, compañera de Eros) en numerosas fuentes literarias, unas perdidas -las Cipria del Ciclo Épico- y otras conservadas. Así, en Ilíada vemos cómo sigue provocando de nuevo el deseo amoroso entre Paris y Helena:
Afrodita le arrebató (a Paris)... y llevóle al perfumado tálamo. Luego fue a llamar a Helena [...] y tomando la figura de una anciana [...] que era muy querida a ésta, dijo: “Ven. Te llama Alejandro (Paris) para que vuelvas a tu casa. Hállase, esplendente por su belleza y sus vestidos, en el torneado lecho de la cámara nupcial [...]” Helena sintió que en el pecho le palpitaba el corazón [...] Salió en silencio tras de la diosa [...], a la cámara nupcial de elevado techo. La risueña Afrodita colocó una silla delante de Paris; sentóse Helena [...] y le increpó [...] Contestó Paris: “[...] Mas, ea, acostémonos y volvamos a ser amigos. Jamás la pasión se apoderó de mi espíritu como ahora; ni cuando, después de robarte, partimos [... ]. Con tal ansia te amo en este momento...” Dijo, y se encaminó al tálamo; la esposa le siguió, y ambos se acostaron en el torneado lecho. (Ilíada 3, vv. 380ss. Trad. Segalá)
También se alude a su amor inspirado por la diosa en algunos poemas líricos (como en la poetisa Safo, frgm. 16 Voigh, y en ALCEO, frgm. 283 Voigh, ambos de Lesbos, contemporáneos, del 600 a. C. aproximadamente, cultivadores de la lírica monódica), y en tragedias, principalmente en Troyanas de Eurípides. Asimismo en la iconografía las referencias son evidentes y numerosas, y casi siempre están cerca de ellos Afrodita y Eros.
Las representaciones de la seducción y “rapto” de Helena por Paris son abundantes, y siguen varios esquemas algo diferentes. Pero en general la situación amorosa es subrayada –como aquí- por la presencia e incluso participación activa de Afrodita y Eros (uno, otro o ambos). Por ejemplo, en el anforisco ático de figuras rojas del Pintor de Heimarmene ( Ca. 430-20 a. C. Berlín, Staatliche Museen Antikensammlung 30036), en que Helena está sentada en las rodillas de Afrodita, que le infunde el amor hacia Paris, mientras que a este
es Hímeros (nombre inscrito) quien le infunde el amor hacia Helena. O en el escifo ático de figuras rojas del pintor Macrón (Ca. 485 a. C. Boston, Museum of Fine Arts 13.186), en donde se representa a Helena llevada de la mano por Paris, estando entre ellos Eros, y, tras Helena, Afrodita, que le sujeta el velo, y peithó, que sigue a Afrodita.
En otras imágenes aparece Eros solo sin Afrodita. Así, en una copa ática de figuras rojas de ca. 440-30 a. C. (Berlín, Staatliche Museen F 2536) representando la llegada de Paris –y Eneas- ante Menelao y Helena, con Eros, en el centro, símbolo del amor que acompaña a Paris. O en un lebes nupcial apulio de figuras rojas (360-50 a. C. Ruvo di Puglia, Museo Jatta 1619): Helena, muy bella, desnuda, mientras es vestida y adornada por sus sirvientas, es contemplada por Paris, también desnudo, a la vez que sobre ellos vuela Eros, que lleva –como es
muy característico- una gran cinta o banda, símbolo del lazo de unión del amor.
Por otra parte, es interesante en nuestro lécito el tema de los dos Erotes guiando el carro de Afrodita. De ello hay numerosas representaciones en los s. V y IV a. C., y puede indicar que Afrodita gobierna las pasiones. Entre otros ejemplos: muy semejante a la del lécito es una escena del carro de Afrodita tirado por los dos Erotes, identificados mediante inscripciones como Hímeros y Póthos (hidria
ática de figuras rojas atribuida al pintor Midias de ca. 450-400 a. C. Florencia, Museo Archeologico Etrusco 81947). Otras veces el carro de Afrodita es tirado por Eros y Psique -la amada esposa de Eros-, que van igualmente muy juntos, como pegados, uncidos al carro en que está montada Afrodita, como en un relieve sobre pínax de terracota procedente de Locri (Ca. 460 a. C. Tarento, Museo Archeologico Nazionale IG 8326). Hay también imágenes en que los dos Erotes sostienen a Afrodita volando: sentada sobre sus brazos, mientras ella se mira al espejo (Pélice apulio de figuras rojas. Ca. 360-350 a. C. Paris, M. Louvre), o cogida por los hombros.
Autor de la ficha:
 
Alicia Esteban Santos
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