Descripción:
Dos Erotes persiguen a un joven que huye velozmente. El joven (un adolescente, un efebo) se encuentra en el centro y hay un Eros a cada lado acosándole. Los Erotes tienen alas y están totalmente desnudos, como es habitual, mientras que el muchacho lleva un amplio manto sobre los hombros, aunque sólo le cubre éstos y permite ver también su cuerpo desnudo. Sus brazos, abiertos, en cruz. Se coge con la mano izquierda la punta del manto (anakálypsis), en gesto más bien femenino, semejante al de coquetería típico en Afrodita, en Helena, etc.
Los tres personajes masculinos presentan rasgos muy semejantes: sus cuerpos de adolescentes, sus rostros y sus peinados casi idénticos. Los Erotes van volando, en posición horizontal, con los brazos extendidos (también en horizontal) hacia el efebo, casi tocándole. El Eros de la izquierda con un solo brazo, y el otro hacia arriba, pues amenaza con una fusta o látigo, mientras que el Eros de la derecha le tiende los dos, como queriendo abrazarle, y su sonrisa además parece más tierna. El uno, pues, con los brazos en cruz, muestra su pecho, de frente, y el otro, con un diferente escorzo, la hermosa curva de sus hombros. Por lo demás, son simétricos, en simetría axial, resultando una escena trimembre en el contorno del pequeño vaso, con fuerte contraposición entre el centro y los extremos: el joven humano (sin alas, con manto) en el centro y las dos divinidades (con alas, sin manto) en los extremos. Modo de composición usual, tanto en las representaciones artísticas como en las literarias.
La composición es casi la misma que en un vaso de Douris. En esta imagen como en la otra el personaje perseguido se encuentra acorralado entre los dos Erotes que se lanzan hacia él, y –en casi idéntica postura y ademanes en un vaso y otro- corre presuroso hacia la derecha mirando con miedo al Eros de la izquierda, del que huye sin advertir al otro, hacia el que avanza. Y en una y otra imagen el amor se muestra contradictorio y de doble faz: por un lado acariciador y tierno, y por otro, agresivo.; peligroso en cualquier caso.
Pero la diferencia, muy significativa, entre este vaso y el otro de Douris es el sexo del personaje perseguido, pues en éste se trata de un hombre, un adolescente, y en el anterior, de una mujer. Y es significativo especialmente porque indica la distinción entre el amor homosexual y el amor heterosexual. Pues Eros es el más representativo del amor homosexual, entre hombres, mientras que Afrodita, del amor heterosexual. Por eso es frecuente verle persiguiendo a algún efebo. Él mismo es la imagen ideal del adolescente erómenos (el “amado”), el elemento joven de la pareja en la pederastia, que completa el erastés (el “amante”), hombre adulto, como se refleja, por ejemplo, en el Banquete y en el Fedro de Platón.
Encontramos una escena de persecución semejante, por ejemplo, en un ánfora ática de figuras rojas de ca. 450 a. C. (Londres, British Museum E 297): Eros –pero individual en este caso- volando, también con una fusta en la mano, persigue a un joven y tiende su otro brazo hacia él. Éste huye en idéntica postura que el de nuestro aríbalo.
Observaciones:
El pintor Douris, que tuvo su época de apogeo entre el 500 y el 460 a. C., fue uno de los pintores de vasos más importantes de principios del s. V. Trabajó en Atenas con la técnica de figuras rojas sobre fondo negro, y se distingue por la delicadeza de su dibujo, la gracia y el movimiento ágil y armonioso de sus figuras. Fue muy prolífico y de los numerosos vasos que pintó han sobrevivido unos 280 (enteros o fragmentos) atribuidos a él, 40 de ellos con su firma. Pintó principalmente copas, unas con contenido mitológico y otras con escenas de la vida real. Entre las primeras destaca, por ejemplo, la de Eos (la Aurora) con el cadáver de su hijo Memnón en los brazos, del tipo “Piedad”, y de las segundas, el interior de una escuela; ambas bellísimas. Pero también trabajó en otros tipos de vasos y con otras técnicas, como pinturas sobre fondo blanco.
El aríbalo es un vaso pequeño de pocos centímetros (unos 6 a 10) que servía para conservar el aceite perfumado destinado al cuidado del cuerpo y era utilizado principalmente por los atletas.