Descripción:
Eros joven, de hermosa y atlética figura, tiene propiamente aspecto de adolescente. Las alas son sencillas, sin dibujos y de un color uniforme. Su cabello largo (parece) y algo rizado se halla recogido con una corona. Está desnudo, como es propio de Eros, pero –contra lo habitual- lleva por los brazos un manto muy estrecho, que no le cubre más que parcialmente un hombro. Le cuelga un carcaj, por delante, sobre su muslo.
Cabeza de perfil y cuerpo de frente, se encuentra Eros en ese momento a punto de lanzar una flecha, que tiene dispuesta en el arco tensado. La posición de su cuerpo es la idónea para la acción: de pie, firme y erguido, algo flexionada la pierna en que se apoya, y la otra, recta. Los dos brazos extendidos en paralelo. Parece muy real. Es otra imagen muy bella y elegante, de un Eros “perfecto”, de total apostura, y muy representativo.
Es al parecer en esta imagen (del 490 a. C. aproximadamente) en donde encontramos por primera vez al Eros arquero, siendo esta más adelante precisamente una de las funciones más características de Eros. En particular desde la época helenística se hace tópico su uso del arco y flechas, aunque también antes las utiliza a veces -él y Afrodita-, como vemos en esta y en algunas otras representaciones artísticas, así como en textos de Eurípides (sobre todo en Ifigenia en Áulide 547-9, Medea 530-1, Hipólito 530-2, Troyanas 255):
¡Felices los que con moderada pasión y con castidad participan de las uniones de Afrodita, gozando en la calma de sus enloquecedores aguijones, cuando Eros, el de áurea melena, dispara las flechas de sus gracias, flechas de dos tipos: la una da una venturosa existencia, la otra trastorna la vida. Rechazo a ésta, bellísima Cipris, lejos de mi tálamo! ... (Ifigenia en Áulide 543ss. Trad. García Gual)
En lo que a mí se refiere, puesto que exaltas en demasía tus favores, considero que Cipris fue, en la travesía, mi única salvadora entre los dioses y los hombres. Tu espíritu es sutil, qué duda cabe, pero te es odioso declarar que Eros te obligó, con sus dardos inevitables, a salvar mi persona (Medea 526ss.Trad. Medina González)
Así, armado de arco y flechas, con las que dispara al corazón, aparece de manera especialmente clara y marcada en Las Argonáuticas de Apolonio de Rodas (poema épico de época helenística, del s. III a. C): Eros –por mandato de Afrodita, su madre- dispara una flecha a Medea, que se enamora de de Jasón (canto 3, vv. 127-290):
Cipris se detuvo delante de su hijo, y al punto cogiéndolo por la barbilla le dijo: [...] “¡Ea! Cúmpleme de buen grado el favor que yo te diga; y te regalaré un precioso juguete de Zeus [...] Mas tú hechiza a la doncella de Eetes [Medea] flechándola de amor por Jasón” [...]
Eros, a través del aire claro, llegó invisible, excitado [...] Tendió su arco y de la aljaba sacó un dardo nuevo, portador de muchos lamentos. De allí con sus ágiles pies, inadvertido cruzó el umbral con sus ojos penetrantes. Pequeño, agazapado bajo el propio Esónida [Jasón], encajó las muescas en medio de la cuerda y, tensándola con ambas manos, disparó derecho sobre Medea. Un estupor dominó el ánimo de ésta. Y él, retirándose del salón de elevada techumbre, voló entre risas. Mas la flecha ardía dentro del corazón de la joven, semejante a una llama. De frente lanzaba sin cesar sobre el Esónida los destellos de su mirada; y su prudente razón le era arrebatada del pecho por la zozobra. Ningún otro pensamiento tenía y su alma se inundaba de un dulce dolor. (Trad. Valverde Sánchez)
Como paralelo parece indispensable mostrar la imagen más conocida y típica del Eros arquero: la estatua de mármol de Eros tensando el arco (copia romana de un original griego de Lisipo de ca. 330 a. C. Roma, Museo Capitolino 410). Bella y delicada imagen de Eros niño, que le presenta en un momento anterior al de nuestro lécito, tensando el arco y sin lanzar aún la flecha, por lo que tampoco es exactamente la misma su postura, con el cuerpo más inclinado. Figura y rostro de niño, otro peinado, sin adorno alguno, le diferencian también esos rasgos del otro; pero las alas son muy semejantes.
Eros niño disparando el arco podemos verlo también –junto a Afrodita esta vez- en un dibujo en espejo de bronce. de ca. 350 a. C. (Paris, M. Louvre 27663 (MND 262))
Pero, aparte del propio Eros en otras representaciones, la imagen de nuestro lécito evoca las del dios arquero por excelencia, Apolo. Es muy semejante, por ejemplo a la del vaso de la matanza de los Nióbidas (Cratera de cáliz ática de figuras rojas. Ca. 475-25 a. C. Paris, M. Louvre G 341), en que Apolo junto con su hermana Ártemis mata a flechazos a los hijos de Níobe por vengar a su madre, Leto, ofendida por Níobe, que presumía de tener más hijos que Leto. Apolo aquí, como nuestro Eros, está desnudo y con un escaso manto colgando del brazo, y lleva también una corona, de laurel en su caso, su atributo habitual.
Observaciones:
El pintor de Brigo vivió entre finales del s. VI y principios del s. V a. C. (es decir, en la última parte del período arcaico) y tuvo su mayor actividad entre los años 490 y 470. Trabajó en Ateneas con la técnica de figuras rojas sobre fondo negro, y también son famosas sus pinturas sobre fondo blanco (por ejemplo, el fondo de una bella copa con una ménade, en Munich). Es otro de los pintores de cerámica más importantes y productivos, al que se atribuyen alrededor de 200 vasos. Otros de los más conocidos son también las copas –pero de fondo negro- de la "iliupersis" o saco de Troya (en el Louvre) y la del suicidio de Ayante ante Tecmesa (en el Getty Museum).
Resulta admirable la expresividad de sus figuras y sus posturas, así como su realismo a veces, que parece producto de detenida observación. El tratamiento de las escenas mitológicas es a menudo innovador y original. También tuvo preferencia por otros temas, como escenas de banquete o de atletas. El nombre que se le da procede del alfarero Brigo (conocido por su firma en algunas piezas), con el que trabajaba habitualmente, y que podría ser él mismo.