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Objeto Digital 1006
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Identificador:
 1006
Nombre:
Eros
Dioses
Dioses Primigenios y Titanes:
 
Eros
Nombre:
 
Eros
Tema:
 
Eros (con otros dos erotes) persigue a Atalanta
Atributos iconográficos:
 
Alas, belleza, juventud, desnudez, elemento vegetal y guirnalda, persigue (para inducir al amor)
Autor:
 
Atribuido al pintor Douris
Escuela:
 
Ática
Período/Cronología:
 
Ca 500 – 495 a. C.
Soporte y técnica:
 
Lécito de fondo blanco
Dimensiones:
 
32.5 cm alto y 12.2 cm diámetro.
Localización (Institución, Colección):
 
Cleveland (Ohio), Cleveland Museum of Art ( 66.114)
Fuentes primarias:
 
Hesíodo, Catálogo de mujeres o Eeas fr. 72-6 M-W. Teognis 1283-1294.
Descripción:
 
En un lado del vaso vemos una imagen de Eros (designado con inscripción bien visible) de las más bellas, delicadas y típicas, que parece adecuada para una primera descripción clara del personaje. Me parece el Eros por excelencia, paradigmático, aunque ya casi adulto en vez de adolescente.
Está persiguiendo a una muchacha (Atalanta), que huye apresurada, y a la que acosan además otros dos Erotes: el segundo, desde la derecha, de manera simétrica al primero. Y el tercero, en la parte trasera del lécito, bajo el asa.
Los tres están desnudos por completo, sin siquiera un manto, sino que las alas son el único elemento que se añade al cuerpo, como sustituto –podríamos decir- del “manto”. Tal es la imagen usual (casi obligada, en especial en cuanto a la desnudez) de Eros.
El Eros frontal es un hombre joven y musculoso (ya no es exactamente un adolescente, como en otras imágenes): hermoso cuerpo, hermoso rostro, hermosos cabellos en tirabuzones. Podríamos decir que es perfecto y de proporciones perfectas. Y, por añadidura, dotado de unas bellísimas alas, con dibujos variados y multicolores (se supone), como de mariposa. De hecho, el tercer Eros, el de la parte de atrás, parece una mariposa, volando entre flores y ramajes, y, por otra parte, con aspecto más afeminado o asexuado, mientras que el frontal tiene un aspecto totalmente viril. En otras imágenes también se representa a veces un Eros con aspecto femenino, como hermafrodita.
Aunque son tres los Erotes, en las inscripciones que acompañan a sus respectivas figuras no se diferencia su nombre, sino que los tres son llamados igualmente Eros, mientras que en otras representaciones se distinguen, designándoseles Eros, Hímeros Pothos, u otros.
Seguimos con el Eros frontal: además de su juventud, su belleza viril, su gracia y su fuerza, muestra gran agilidad. Su admirable escorzo (en un salto como de ballet, en su vuelo) atraviesa todo el lateral del lécito diagonalmente: desde su pierna derecha (siguiendo una línea recta, y también en continuidad con el torso) hasta su brazo izquierdo, ligeramente flexionado, sin embargo, con lo que quiebra la monotonía de la recta, dejando que la prosiga y concluya la cabeza de la mujer. En contraposición, su pierna izquierda está muy flexionada, mientras que el
brazo derecho está extendido. Sujeta con esta mano una rama con curvas y volutas, como zarcillos de vid (al igual que los otros dos Erotes). También Afrodita lleva a veces elementos vegetales semejantes (véase, por ejemplo, la copa ática de fondo blanco de Londres, British Museum D2). Lo han interpretado como una fusta o un mayal (un instrumento con el que se golpea), para indicar el tormento a que somete el amor, en contraste a la guirnalda de flores, que sostiene en la otra mano, que simboliza sus goces y alegrías. Y sería análogo a otras imágenes en que Eros persigue con una fusta en la mano a un muchacho o muchacha (por ejemplo, en la imagen de un Ánfora ática de figuras rojas. Ca. 450 a. C. Londres, British Museum E 297). O quizás podría significar también la volubilidad y complejidad del amor, con sus retorcidos y complicados “senderos”, como se ve en las ramas que lleva el tercer Eros.
Siguiendo el cilindro del vaso, en el lado opuesto al asa se halla la mujer perseguida. Es Atalanta, según indica la inscripción, aunque hay quien dice que está modificado el nombre posteriormente y es realmente Afrodita. Pero ni su actitud, huyendo de esa manera de su habitual compañero, parece propia de la diosa, ni quizás tampoco recuerda por su aspecto (su tocado en especial) a las imágenes usuales de Afrodita. Aunque mucho menos es la indumentaria característica de Atalanta, una mujer dedicada a la caza y a actividades deportivas, como la carrera. Pero sí puede corresponder su acción en la escena del vaso con su historia mítica, pues Atalanta honraba a Ártemis y desdeñaba el amor y el matrimonio. Para evitarlo, retaba a sus pretendientes: si alguno la vencía en una carrera se desposaría con él, pero le mataría en caso contrario. Y así fue, de modo que ya había eliminado a varios pretendientes. Pero Hipomenes, enamorado de Atalanta, logró la ayuda de Afrodita, que le regaló unas manzanas de oro del Jardín de las Hespérides. Cuando corrían él arrojó una manzana delante de ella, y Atalanta, fascinada por su belleza y su brillo, se detuvo a recogerla. Y así hizo una y otra vez, de modo que Hipomenes logró entretenerla y ganar la carrera. Se casaron muy enamorados y fueron felices, hasta que un día no pudieron contener su pasión en un templo de Zeus y allí se unieron, provocando con el sacrilegio la ira y el castigo del dios, que les metamorfoseó en leones.
Atalanta corre veloz, como indica la posición de sus dos piernas, muy separadas: la derecha (siguiendo una línea casi recta, con su cuerpo, en paralelo a la de Eros; la otra, algo más flexionada, pero hacia delante, al contrario que la correspondiente de él, pues el hombre –el dios- vuela y la mujer corre. Sus brazos, abiertos casi en cruz: el derecho, que muestra sobresalto y miedo, con la mano crispada, se cruza con el de él y con su guirnalda –frente a su rostro exactamente-, que al fin ella no será capaz de evitar. Con la otra mano se agarra el borde del vestido, en gesto semejante al de coquetería de cogerse la punta del manto (anakálypsis), típico en Afrodita, en Helena, etc. Pero aquí cumple la función práctica de facilitar la carrera. Lleva un chiton (o quitón) totalmente transparente (quizás por eso el que hayan pensado que se trata de Afrodita) ricamente adornado con doble cenefa y adornos en el borde, y también en el centro de arriba a abajo y en las mangas. Un manto (himation) corto la cubre en parte, de manera que se le transparentan por completo las piernas, pero ya no más arriba. Todo queda en una nota delicadamente erótica, de enorme elegancia. Va descalza y en la cabeza lleva una diadema y un extraño tocado: una especie de pañuelo con largos picos.
Atalanta mira con espanto al primer Eros, del que huye, y no parece advertir al segundo, muy semejante al primero en aspecto y en postura (con el brazo elevado, flexionado, sujetando un elemento floral), pero en la situación inversa. Se establece así en el frente del vaso una escena en simetría axial, trimembre, con fuerte contraposición entre el centro y los extremos: la mujer –humana (sin alas, vestida)- en el centro y los dos hombres –divinidades (con alas, desnudos)- en los extremos. Modo de composición usual, tanto en las representaciones artísticas como en las literarias. Por otra parte, aún es mayor la simetría (y diferente) si se considera el todo del vaso, cilíndrico: son tres los Erotes (de nuevo el número tres) que rodean a la mujer, estando el tercero en la parte opuesta a ella, que cierra el círculo.
Paralelos:
También aparecen tres Erotes y con aspecto semejante a los de nuestro lécito (adolescentes musculosos, con bellas alas de dibujos variados), asimismo volando, en un estamno ático de figuras rojas del 500-480 a. C. del Pintor de la Sirena (Londres, British Museum E 440). Uno de ellos –el central- asimismo lleva un zarcillo en las manos.
Otro Eros, aunque individual, es igualmente un adolescente musculoso de alas de dibujo variado. También va volando y sostiene una flor con tallo de retorcidas volutas (fondo de copa ática de fig. rojas. Ca. 510–500 a.C. Florencia, Museo Archeologico 91456).
Son precisamente los Eros de estos tres vasos –nuestro lécito, el estamno de Londres y la copa de Florencia- de los más antiguos que aparecen en las representaciones áticas y de los primeros ya con su tipo iconográfico perfectamente definido.
Autor de la ficha:
 
Alicia Esteban Santos
Objeto Digital 1006
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