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Objeto Digital 1004
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Identificador:
 1004
Nombre:
Eos/Aurora
Dioses
Dioses Menores:
 
Eos/Aurora
Nombre:
 
Eos/Aurora
Tema:
 
Eos enamorada: Eos rapta a un joven
Atributos iconográficos:
 
Alas; mujer raptora de jóvenes
Autor:
 
Atribuida al pintor Codro
Escuela:
 
Ática
Período/Cronología:
 
Ca. 430 a. C.
Soporte y técnica:
 
Cerámica pintada: fondo de copa de figuras rojas, de Tarquinia
Localización (Institución, Colección):
 
Berlín, Staatliche Museen F 2537
Descripción:
 
Eos lleva en sus brazos a un joven, que ya no tiene los pies en tierra, aunque ella sí. Él no está caracterizado por ningún atributo, pero sabemos que es Céfalo, porque su nombre está inscrito en el vaso, al igual que el de Eos. Además, el contexto de la copa es apropiado para la identificación del hombre en efecto como Céfalo, el cazador ateniense, porque en el exterior de la copa está representado un mito ateniense por excelencia: el nacimiento de Erictonio. Sin embargo, tiene hermosos y largos bucles, como es propio de los jóvenes del otro tipo, el de Titono y va coronado de laurel. En cuanto a la diosa, lleva alas y viste con su sobriedad característica, sin siquiera el adorno de un pañuelo o cinta en su cabello recogido, como en otras imágenes. Pero esta vez presenta la novedad de ser plasmada con su cuerpo casi frontal (en tres cuartos), aunque con el rostro de perfil mirando hacia la izquierda, mientras que son sus pasos se apresura en dirección contraria; es decir, exactamente en la misma postura en que suelen ser representados sus amados perseguidos en la mayoría de las imágenes de persecución. Quizás porque también ella ahora huye, tras haber arrebatado al fin a su presa, y mira hacia el mundo del joven, que ya abandonan, al igual que él: mirando ambos en la misma dirección, en lugar de mirarse uno al otro. No es habitual tampoco –en las otras escenas- que las alas de la diosa aparezcan frontales y simétricas, desplegadas una a cada lado de su cabeza. Pero precisamente es este el esquema acostumbrado en este tipo determinado de escenas, las del rapto en sí, que se diferencian, por tanto, muy notablemente de las de persecución.
En el lécito ático de figuras rojas (2. cuarto s. V a. C. Madrid, Museo Arqueológico Nacional 11.158) se plasma el momento final en el proceso del rapto: el muchacho (Titono probablemente, porque lleva una lira) es transportado por Eos volando. Está ya, por, tanto, completamente fuera de su mundo y de sus posibilidades humanas, y hacia ese mundo –abajo- él aún tiende y mira con nostalgia, mientras la diosa mira en dirección contraria, hacia arriba.
En el ánfora apulia de figuras rojas (360/50 a. C. Nápoles, Museo Nazionale 81951) observamos gran analogía a nuestra imagen: Bóreas (el hijo de Eos) ha cogido en sus brazos a Oritía, cuyos pies ya no tocan el suelo. La joven no es dueña en absoluto de su cuerpo, aunque todavía se resiste. Bóreas, de manera semejante a Eos, aparece casi frontal y con las alas frontales y simétricas, desplegadas una a cada lado de su cabeza. También muestran analogía algunas imágenes de la persecución de que es objeto Tetis por Peleo: rodeada totalmente por los brazos del hombre, capturada ya y sujetada con fuerza. Pero Tetis mantiene sus pies en el suelo, a diferencia de los raptados por Eos y por Bóreas. Es lógico, dado que ella –aunque sometida por el varón- no es inferior a él, puesto que es una diosa, y conserva en cierto modo su posición. Ella no es exactamente raptada. Por ejemplo, un fondo de copa ática de figuras rojas, de Vulci (Ca. 430 a. C. Berlin, Staatliche Museen F 2279).
Autor de la ficha:
 
Alicia Esteban Santos
Objeto Digital 1004
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