Descripción:
Cratera de campana ática de figuras rojas donde Eos se encuentra entre dos jóvenes y persigue a uno de ellos, un cazador, como muestra su atavío (la clámide y el pétasos, sombrero de alas anchas), así como su jabalina. Se trata, por tanto, de Céfalo. Mira hacia la diosa mientras se apresura a huir de ella. El otro joven, exactamente igual vestido y casi con gesto exacto, de espaldas a Eos, huye también, en la dirección contraria, aunque asimismo mira a Eos al tiempo que se aleja. La diosa se muestra elegante, en su actitud erguida, y viste también con elegancia: sencilla, como acostumbra, pero algo más adornada, con una corona en su tocado en lugar de una simple cinta o pañuelo, y con un quitón ornado con cenefas en los bordes.
Eos, alada, de perfil, tiende sus brazos y sus pasos hacia un hombre, al que aún no llega a alcanzar. Él vuelve su cabeza, también de perfil, hacia la diosa; pero su cuerpo, casi frontal (en tres cuartos), se dirige en sentido opuesto. No están solos los dos personajes protagonistas, sino que hay un tercero, totalmente inesencial.
La composición es trimembre, con gran simetría axial, excepto por la figura de perfil de la diosa. La figura principal, Eos, se situa en el centro, muy destacada: ella, diosa, de mayor estatura, alada, se opone a los dos varones mortales, que se hallan en total paralelismo, aunque sólo aquel al que la diosa tiende —desequilibrando así el esquema simétrico— es esencial, pues el otro, su “gemelo”, aparece casi como mero complemento; o quizás indica la elección que hace la divinidad entre varios jóvenes que se dedican a una actividad juntos, como es típico en los raptos míticos, o bien las múltiples elecciones que sucesivamente hace la diosa Eos en concreto. Incluso las lanzas de ambos convergen, manteniéndose casi en la misma línea y trazando un eje horizontal, que es roto -a modo de cruz central— por la figura vertical de la diosa.
Otras imágenes de Eos siguen el mismo esquema, como una cratera ática de figuras rojas (Ca. 450-40 a. C. Paris, M. Louvre G 491), en que Eos –igualmente entre dos jóvenes cazadores- persigue a uno de ellos; pero varía el ademán de los tres personajes, que corren velozmente. Y en otras representaciones la diferencia es más relevante, porque Eos se encuentra entre dos hombres con otras características. Así, cuando persigue a un joven con lira (Titono), como en un estamno ático de fig. rojas ( ca. 470 a. C. Baltimore, Walters Art Gallery 48.2034).
Composición análoga encontramos además muy a menudo con respecto a otros personajes en escenas de persecución amorosa (también en disposición trimembre con frecuencia). Así, por ejemplo, con respecto a personajes relacionados con Eos, como Bóreas, su hijo, pero con inversión de sexos, y como Tetis, igualmente con inversión de sexos y, además, de la situación diosa perseguidora / diosa perseguida, como el estamno ático de figuras rojas (470/60 a. C. San Petersburgo, Museo Ermitage B 2070) donde Bóreas –alado como su madre y con pequeñas alas también en los pies- está entre dos jóvenes y persigue a una de ellas, Oritía, a la que termina asimismo raptando. Ahora es un personaje masculino –que destaca además por sus alas- entre dos mujeres, que huyen cada una para un lado. O en el estamno ático de figuras rojas, de Vulci (470/60 a.
C. Würzburg, Wagner –Museum L 519) donde Peleo persigue a Tetis ante otra Nereida. De nuevo es un hombre en el centro, entre dos mujeres, que huyen cada
una para un lado. Se distingue, por su parte, por estar desnudo, en oposición a ellas, vestidas .