Buscar objetos  
Objeto Digital 1000
/
Identificador:
 1000
Nombre:
Eos/Aurora
Dioses
Dioses Menores:
 
Eos/Aurora
Nombre:
 
Eos/Aurora
Tema:
 
Eos cósmica: Eos guía su carro ascendente
Atributos iconográficos:
 
Caballos alados que ascienden del Océano
Autor:
 
Atribuido al Pintor de Comacchio
Escuela:
 
Ática
Período/Cronología:
 
Ca. 450-425 a. C.
Soporte y técnica:
 
Cerámica pintada: cratera de campana de figuras rojas
Localización (Institución, Colección):
 
Bolonia, Museo Civico Archeologico 324
Descripción:
 
Eos sujeta las riendas y guía su carro de dos caballos alados (una biga). Las patas delanteras de éstos se dirigen hacia arriba, de modo que está emergiendo del Océano, como indica el delfín que se halla debajo. La diosa no tiene alas en este caso, pero sí sus caballos. El hecho de que sea una figura femenina montada en un carro que emerge ya la identifica como Eos, aunque no lleve alas ella misma.
Va vestida con sencillez, como es habitual en ella: un simple quitón sin adornos, una cinta que sujeta el cabello recogido. Aunque ahora lleva también unos pendientes (aretes) pequeños.
Esta imagen plasma a Eos en su aspecto cósmico, como diosa del amanecer.
Encontramos repetidamente a Eos montada en su carro tirado por caballos (dos es lo más frecuente, como en nuestra imagen), con el que se supone que recorre el cielo. Está ella sola o bien con los otros dioses-astros. Hay representaciones en el Ática ya desde el primer cuarto del s. V a.C. Se hallan sobre todo en vasos áticos en la segunda mitad del s. V a. C. Y en el s. IV continúan en los vasos apulios, pero ya resultan muy raras en los siglos siguientes. La diosa en esta función puede aparecer con alas o sin ellas, como aquí. E igualmente unas veces sus caballos son alados, pero otras no. Ya en Homero se nos ofrece esta misma imagen de Eos guiando su carro de dos caballos: "A Eos de flores (trono) de oro la retuvo en el Océano y no le permitía uncir sus caballos de pies veloces, que llevan la luz a los hombres, Lampo y Faetón, los potros que conducen a Eos". (Odisea 23, 243ss.)
En Troyanas de Eurípides (vv. 855-6), por otra parte, se alude al carro de oro con cuatro caballos de Hémera (el Día), equivalente sin duda a Eos, puesto que se refiere al mito del rapto de Titono. Tal imagen es paralela a la de su hermano Helio, que es en general representado emergiendo en su carro arrastrado por caballos alados (cuatro lo más a menudo), mientras que el dios -sin alas- suele aparecer rodeado por un nimbo de rayos o con el disco solar encima de su cabeza. Tal analogía se evidencia en la Cratera de volutas apulia, de Canosa. Fin s. IV a. C. Munich, Staatliche Antikensammlungen 3297: Eos (sin alas) conduce su carro de cuatro caballos (también sin alas) ascendiendo desde el Océano, como muestran los peces que hay debajo. Una figura alada -probablemente Fósforo, la estrella que brilla al amanecer- guía sus caballos. Tras Eos se alza Helio, asimismo en su cuadriga. Las cabezas de ambos están rodeadas por halos de luz, y hay estrellas sobre sus caballos.
Igualmente montada en su carro (también de perfil, unas veces con alas y otras sin ellas), dirigiéndose a la derecha, como Helio, aparece en una serie de tapas redondas de píxides áticos de la segunda mitad del s. V a. C., que, con su forma circular, simbolizan el ciclo diurno, plasmado en el momento del amanecer. Aunque no queda claro si se trata de Eos o de Nicte, la Noche, pues difieren las opiniones de los críticos, ya que ambas suelen ser representadas de modo casi idéntico. Por ejemplo, la tapa de píxide ático de figuras rojas de ca. 430/20 a. C., en Atenas, Museo Nacional 17983: mientras Helio, con el disco solar sobre su cabeza, se alza, Selene ya está casi sumergida (sólo se ve ya la parte trasera de su caballo), en direcciones opuestas, pero enfrentándose en los "extremos" del círculo. Eos (aunque algunos la interpretan como Nicte, la Noche) va entre ambos -alada, en su carro de dos caballos-, marchando en la misma dirección que Helio; pero
mira hacia atrás, hacia Selene, y aún la ve desaparecer. Así la Aurora se muestra como la intermediaria, el tránsito entre sus dos hermanos (el Sol y la Luna), que son incompatibles entre sí.
En una de las imágenes más antiguas de Eos (Lécito ático de figuras negras, procedente del Ática. primer cuarto s. V a. C. New York, Metropolitan Museum 41.162.29) también es mostrada en alguna analogía a Helio, pues los dos miran en la misma dirección, con sendas cabezas de perfil hacia la derecha. Ella aparece de nuevo toda de perfil en su carro ahora de cuatro caballos (sin alas ni ella ni sus corceles); pero aquí Helio se destaca significativamente, en el centro de la escena, con su cuerpo frontal y en simetría con respecto a sus caballos, dos a cada lado; mientras que Eos, en el extremo de la derecha, está en absoluta contraposición con Nicte (la Noche), en el extremo de la izquierda: de espaldas una a la otra, casi exactas y en gran simetría. Tienen sus nombres inscritos.
Autor de la ficha:
 
Alicia Esteban Santos
Objeto Digital 1000
Anterior
/